
Cuando se dió la vuelta, sus ojos se quedaron sin luz y sin razón para vivir.
En medio de la tristeza, sus manos tomaron un puñado de tierra para así echarlos a perder para siempre.
Aquellos ojos negros, que a mí me daban vida, hoy dejaron de brillar…
Se los ha llevado la noche… o quizás el viento… o tal vez una ola de mar salado que se vino hasta la gran ciudad.
No se que pasó con esos ojos que yo tanto había buscado, con esa mirada infantil que me hablaba de que luchar en la vida es posible…
O tal vez si sepa y me niegue a aceptarlo: Se me los llevó la noche, el viento o una ola de mar salado.
Pd. La imágen aquí












Agosto 21, 2008 a las 7:18 pm |
que hermoso escrito, es una lástima que este tan lleno de tristeza, enciendo mi faro para que alumbre los rincones mas solos y tristes de tu alma
se te quiere…
Agosto 22, 2008 a las 10:43 am |
aaaaaaaa Nora complementando la amargura……. bueno nena no se si con tu poema te refieras ese amigo y enemigo acuatico que cuando menos piensa se enfurece y descarga su furia hacia la tierra.
¡Eran lindos ojos!