A mi me gusta soñar, siempre lo he dicho. Me gusta imaginar lugares e historias y creer en que todo puede estar mejor de lo que está ahora. Sí, medio útopico, medio iluso, pero es lo que me gusta hacer. (A decir verdad, soñar me ha dado excelentes resultados y se ha convertido en el motor para lograr cosas).
Sin embargo… qué hacer cuando de repente en el horizonte solo parece haber una gran nube que no deja ver más allá de? Qué pasa cuando se sueña tanto que de tanto qué es queda en nada? La vida es como hilar, creo yo. Traer de allí y de allá, hacer acá para que eso se una con lo de allá. Es decir, si no hay un primer paso, no se puede dar el segundo, y sin dar pasos no puedes esperar que tus sueños se hagan realidad. Pero… el cansancio gana, la incertidumbre quiere imponerse, y el tiempo apremia. Será que de tanto afán por lo menos queda el cansancio?














¿El cansancio o la pereza de hacer un esfuerzo para ver qué hay más allá de?
Soñar es importante, pero es más importante no permitir que los sueños nos dominen.
oh si mi qerida carmen como lo repitio Fernando gonzales en “viaje a pie” y ahora me doy cuenta que es verdad de la misma manera como tu lo recalcas uno es lo que sueña la vida se basa en los sueños en un querer… querer ser querrer hacer y empezarlo hacer.. hace tiempo que no me activo de forma productiva en la red pero hoy me encanto lerr este fragmento un abrazo grande…
perdo catica feliz año de verdad es tuyo y no de carmen.