Ese es Nueva York

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«Ese es Nueva York. ¿Qué hacemos? Digo ¿lo vió?

No hagamos nada. Miremos. Miremos solamente lo que hay que mirar. No todo es digno. Pero miremos, no importa. Miremos, no importa.

¿Cuántos dedos tiene su mano? Es muy importante que me diga cuántos dedos tiene su mano. Cada dedo es un universo. Y en cada universo hay miles de estrellas. Si tiene seis, ¿Podría regalarme uno? Miremos. Es mejor mirar. Mirar lo que no se deja mirar. ¡Cuándo llegará ese día en que ya no podamos mirar! Miremos mientras tanto. Mientras llega ese día. ¿Pero es que ese día llegará?

Ese es Nueva York. ¿Quiere palparlo? Deme su mano. ¿Qué siente? ¿Nada? Falta poco para llegar. ¿Y si no llegamos? Ojalá no lleguemos. ¿Qué vamos a hacer cuando lleguemos? Ese es Nueva York. Este barco no anda. Falta lo que jamás debiera faltar. Las distancias carcomen, muelen. Siempre las mismas distancias. Las mismas separaciones. Un paso, dos pasos, mil años luz. Los besos son escasos. He viajado infatigablemente.

Menos de lo debido. ¿Cuándo podré hacerlo más de lo debido? ¿Cuándo acabará esta fatiga? ¿Cuándo? El mar está triste. No sé por qué se pone triste si tiene tantos peces. Son los peces los que debieran estar tristes, pero no lo están. No he podido explicarme estas cosas. Cosas que no valen la pena, pero que valen. Nadie ha podido explicármelas. Si alguien me las hubiera explicado probablemente el mundo ya se hubiera ahogado en una lágrima. En una de mis lágrimas. ¿Cuántas me quedan todavía? Tengo que contarlas, ¿no ve que ese es Nueva York?»

Elmo Valencia. En: Extraña Visión

La foto fue bajada desde Google

3 respuestas a Ese es Nueva York

  1. MaRíN dice:

    La verdad… me da miedo esta entrada; Ojala triunfe por siempre el nadaísmo.
    Se te estima bastante ¿amiguita? te podré decir así, la verdad no me importa, ya no importa mucho ahora. Chao!

  2. Álvaro dice:

    Escogiste un texto muy bello para tu entrada. Gracias por hacerme regresar a la lectura de estos nadaístas que tanto ruido hicieron y muchas cosas buenas nos dejaron.
    Sobre todo escritos como éste. Donde no hay ruido, sino silencio reflexivo.

  3. camela dice:

    Genial, ya te he contado que estoy en el taller poético que dicta Jaime Jaramillo en la biblioteca central. Allí conocí a Elmo, a Jotamario y a Eduardo Escobar. Esta gente es bacanisima. Me encantan las ideas locas de los nadaistas, me identifico mucho con esa vida revelde y bohemia.

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