Recorriendo el pasado.

29072008025Siempre he pensado que el pasado pasado es y no hay porque retonar a él si lo que nos causa es daño. Sin embargo, es indudable que encontrarse con personas con las que compartimos tiempo atrás, genera una cantidad de sentimientos encontrados y permite mirar con ópticas diferentes, las situaciones acaecidas.

La semana pasada tuve la oportunidad de encontrarme con una vieja amiga de la escuela: Solía amanecer muchas veces en su casa, compartir mis tareas con ella y hasta dañarle sus juguetes.

Ahora que analizo, me doy cuenta que nuestra relación estaba llena de inocencia. Nuestras peleas no eran peleas: Eran simples reclamos que terminaban con el desparrame de comida y juguetes y con risas que no eran mas que una burla para su hermana a quienes no dejábamos jugar con nosotras.

Con la amiga de la que les hablo, compartí desde que teníamos 5 años, hasta llegados los 15; pero el tiempo se encargó de cambiar muchas cosas. Nuestras conversaciones obviamente adquirieron otros tintes, y ella se convirtió en toda una asidua ama de casa.

Tras varios años de no verla,  el impacto fue grande. En ella ya no se puede reconocer el restro de la niña de antes. La adultez ya ha pasado por éste y su “esposo” y su hijo la absorven de tal forma, que ya es difícil hablar de otra cosa que no sean sus labores diarias.

Ahora ella se encuentra viviendo en un municipio cercano; y lejos de su familia y de quienes fuimos sus amigos, parece ser otra persona. Ya no se notan rasgos de esa niña que le tenía miedo a la oscuridad, que no era capáz de salir sola a la calle y que dependía en muchas ocasiones de mi aprobación para animarse a hacer las cosas.

¿Qué el tiempo genera cambios? ¡Sí que lo hace! El hijo de mi vieja amiga da cuenta de lo que ahora es su vida.

Aquel día que nos encontramos, y que conocí por fin a quien ahora es el motivo para vivir de mi amiga; decidí que aquel niño sí que representa todo esto de lo que les hablo… Representa el cambio, representa el giro en su vida… Un giro que me generó incontables cuestionamientos al ver como nuestros caminos tomaron rumbos tan distintos: Tenemos la misma edad y ahora ella es una ama de casa, y yo una estudiante. ¡Y pensar en las innumerables veces en las que hablabamos de que cuando fuéramos grandes seríamos todas unas profesionales!

Conversaciones que como ven, quedaron en los mares del olvido.

Una respuesta a Recorriendo el pasado.

  1. MaRíN dice:

    Si que la vida cambia, cambia nuestro rumbo, cambian nuestras ilusiones, cambia de un día para otro nuestra mirada, nuestro cuerpo, nuestra voz, nuestros pensamientos…
    De eso es que está hecha la vida… a nadie le toca una vida idéntica a la de otro…a ninguno le toca el mismo cuerpo, ni la misma cara… hasta los gemelos son diferentes…

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