Turbo

diciembre 27, 2010

Amo mi tierra y la diversidad de su gente. Así, llevo a Colombia conmigo y admiro su belleza pero no sus injusticias.

Aquellos, pensamientos a la nada, fueron mis pensamientos cuando caminaba por el Museo de la Universidad, por allá en Octubre, y me encontré una exposición sobre la historia de la fotografía en Antioquia que incluía una serie de 3 fotos de Turbo. Turbo el de la historia negra, el que queda cerca a Apartadó que más parece se parece a Apartado (sin tilde). Y es que la historia negra en Colombia ha sido una historia invisible pero no se niega morir (y ahí está lo bello del asunto aunque de ayes esté lleno).

Les dejo entonces con la serie de fotografías mencionada que son del autor David Romero:

Una mirada

Una mirada

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Andan lloviendo pensamientos

diciembre 10, 2010

A veces me siento y hago un pare diciéndome que estoy cansada. Claro, habrá gente que diga que está más cansada que yo pero son mi cansancio y mis pensamientos. Esos que todos vivimos de acuerdo a nuestras propias realidades y que sería injusto comparar.

Pensamientos que me llevan a este lugar o a aquel otro. Los que recuerdan miradas. Los que van imaginando lo que hay detrás de las que se ven por ahí: Las del metro, las del que atiende en la cafetería, la del conductor, la de la señora conectada a sus audífonos, la de la niña gritona, la del adolescente tímido. (Porque si algo es cierto, es que la tristeza, el enojo, la resignación, la alegría, la esperanza, y cosas por el estilo, tienen un alto poder de salirse por el iris, bordear la córnea y adornar los párpados).

De los pensamientos pasa uno a la sonrisa, al espasmo o a veces al llanto. El pensamiento se transforma energía y se va yendo por las venas como si de pensamientos solos viviera el hombre.

Andan lloviendo pensamientos. Andan gotereando recuerdos.


Esta lluvia de hoy que no me lleva a nada

octubre 27, 2010

Desencuentros bajo la lluvia by Salvoguille en Flickr

Esta lluvia de hoy no me lleva a nada. Esta lluvia de frío, de cielo gris, de montañas perdiendo su verde en la pesada neblina, lluvia mentirosa; lluvia que solo es agua produciendo melancolía.

Lluvia que trae poco y se lleva mucho. Lluvia que hoy no es bailable. Lluvia fría, lluvia triste. ¿Quién le dio permiso de perder su espíritu y llevarse el mío con el?


Unas letras que querían ser cuento II

octubre 17, 2010

Las letras bailaban y hacían fiesta valiéndose de su sonido. Había que verlas balancéndose al son de las buenas historias, bajando el telón de las no tan gratas y levantándolo de nuevo para hacer el papel de anéctotas. Bueno, el papel era más bien el lugar en el que el escritor las escribía. Mejor dicho, tómelo usted como mejor le convenga.

Habían letras amables que transportaban a esos lugares en los que uno puede amar la vida. También las había amargas: esas que hablan de lo que uno quisiera hacer pero en las que el tiempo, jugando al antagonista, se interpone jerarquizando «prioridades».

No existe ser humano que haya escapado, escape o vaya a a escapar al poder de las letras. Ellas unidas son un corto circuito, una bomba, una máquina del tiempo.

Asesinas! Habían letras asesinas (…): Algunas se convirtieron en gritos, otras en absurdos silencios.


Septiembre: Visitando «Esfuerzos de paz»

septiembre 25, 2010

Un jueves de principios de mes me desperté con los ánimos raros, muy raros y tenía varios compromisos por cumplir con la universidad que tampoco animaban mucho. Pero… por esas cosas que solo pasan cuando suceden, estaba atendiendo algo del proyecto «Mujeres e Inclusión Digital» cuando me invitaron a visitar el asentamiento urbano «Esfuerzos de paz» ubicado en la zona centro – oriental de Medellín.

Así, lo que prometía ser un día sin mayor pena ni gloria, terminó siendo un encuentro con esas realidades que a veces me hacen dudar del progreso que se nos predica por todos lados y que me hacen pensar en que habitamos sociedades bastante enfermas de indiferencia. El encuentro con «Esfuerzos de paz» se convirtió en una de tantas desconexiones de mi rutina para llenarme de la mirada, llena de vida, de aquellas personas que van por la vida sin nada más que sus sueños.

Les dejo algunas imágenes para dar a comprender un poco eso que describo:

Panorámica - Comuna 8 - Medellín

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Indiscutible: Las cosas cambian

agosto 30, 2010

Se tiene que estar muy grave para sentarse a escribir semejante barbaridad. (Hasta tautológico y redudante resulta). Pero sí: Las cosas cambian.

Y es entonces cuando te sientas, respiras y compruebas que este no es el aire que quieres, ni el que esperas, ni el que habías soñado. ¿Alguien puede decir qué se siente cuando no se siente nada?


Medellín: Caminando por la ciudad

agosto 16, 2010
Cruzando la estación Hospital (Metro). Sentido Norte - Sur
Cruzando la estación Hospital (Metro). Sentido Norte – Sur

Medellín es la ciudad en la que me han puesto. (Digo puesto pero no porque la odie). Finalmente la miro desde la costumbre y desde la historia. (Esa que empieza en que fue el cielo bajo el que nací, la cultura que aprendí, la formación académica que recibo; y terminando porque sus injusticias me hacen enojar profundamente). Lee el resto de esta entrada »


Fiesta de la Virgen del Carmen: «Es que no voy a misa»

julio 18, 2010

En lo que ha sido mi vida he tenido más contacto con mi familia materna que con la paterna. Tal vez porque a mi mamá no le gusta que de aquel lado usen tantas vulgaridades al hablar (y así nos lo inculcó a mis hermanos y a mi), porque sus intereses académicos son diferentes, o porque «pasa cuando sucede». Acá se se nos enseñó a guardar las distancias.

También pienso que influye el hecho de que mi mamá, desde que yo tenía cinco años, profesa una religión diferente a la católica mientras que mi abuela paterna es devota de todos los santos y santas existentes. Siendo así, yo conozco más de los ritos de la Iglesia cristiana (incluso del Islam por lo que he leído) que de las costumbres católicas. A veces he llegado a sentirme como una extraña, venida de un país muy lejano, ante las diversas fechas conmemorativas en la «Santa Madre Iglesia». (Si, suena muy extraterrestre, lo sé) Lee el resto de esta entrada »


La ciudad en la que vivo

junio 18, 2010

La ciudad en la que vivo huele a primavera, pujanza y progreso, a Feria de Flores, a prestación de servicios. También huele a comuna y suena a tangos de Gardel y a música popular. A vallenato de la ola nueva, a chicanerías*, a paisa. Mi ciudad puede verse verde o muy azul según esté el clima. Llena de luz o llena de bendita lluvia. Una lluvia que no me disgusta porque sabe bailar con mi alma.

Sí, esta es una sociedad amable (tal vez en exceso?) pero le gana el regionalismo de muchos. De esos que creen que no hay mejor ciudad que ésta. Sí, el mucho ego de quienes no ven que si bien tenemos una de las mejores empresas de servicios domiciliarios aún en los barrios más periféricos e viven disputas por el preciado líquido. Los que no reconocen que si bien el Metro es un sistema de transporte eficiente, no ha logrado generar una buena estrategia para no congestionarse a las 6 de la tarde en dirección Sur – Norte. Le gana el «Ave María papá, pa’ cuando es» y  la malicia indígena (malintencionada) también. Lee el resto de esta entrada »


3 de Junio de 2010

junio 3, 2010

A veces la vida nos pasa por agua y fuego y salimos tranquilos y llenos de bendita serenidad. Agotados del camino, sí, pero cargados de aprendizajes…

Otra veces no sucede tan tranquilamente y entonces la llama se quiere extinguir sin explicación alguna (ni para uno mismo ni para los demás) y pareciera que todo estuviera al revés. Momentos justos para que alguien se tome el tiempo de escucharte porque no tienes energía para dar. Antes necesitas recibirla. La pregunta es: ¿Nos tomamos el tiempo de preguntarle al otro por sí mismo y no por el cumplimiento de lo que se supone es su vida?

Ahí está la muerte: Lee el resto de esta entrada »