Y qué de la vida universitaria?

febrero 14, 2010

Durante las dos últimas semanas me he encontrado con la misma pregunta en diferentes escenarios:  ¿Cómo va tu Universidad?

Me permito entonces responderla: La Universidad va bien aunque reconociendo que desde que empezó Febrero ha tenido un ritmo algo vertiginoso. Veníamos de casi dos meses (a finales de 2009) en los que las Asambleas estudiantiles y los claustros de profesores poco o nada dejaron avanzar. Como consecuencia inmediata tenemos que en dos semanas debían entregarse ensayos, informes escritos o semejantes, para cumplir con el requisito de evaluación correspondiente al 40%. “Para el lunes es tal cosa, para el martes tal otra” y como el trabajo en grupos es lo que caracteriza la formación en una profesión como Trabajo Social, coordine horarios para reunirse con demás compañeros. Nada para quejarse, claro está, pero da respuesta a la pregunta con la que inicié este post.

Bloque 16 - Universidad de Antioquia - 8:36pm

A la casa de la abuela llevaba mas de un mes sin ir (y eso que vive al lado :/), así que lo primero que ha dicho,  fue  “Y en qué anda usted que ya no visita? ” Se me come este alguito me hace el favor!!”. Y no me pasa solo con mi abuela: La amiga de infancia dice que me olvidé de ella, y una compañera de la Universidad (buena amiga por cierto), me escribió hace poco diciendo “No te olvides de las amigas”.

Leer el resto de esta entrada »


Vuelve a casa.

abril 16, 2008

La siguiente historia NO me pasó a mi… La escribí en homenaje a una amiga de la escuela que hoy vive la realidad que a continuación les cuento:

Hace un año conocí a Leo, y como desde aquel tiempo, hoy sábado ha venido a visitarme.
Desde hace un mes hemos estado hablando de irnos a vivir juntos, sin que yo no haya tenido el valor de decirles a mis papás. Durante todo el día he tratado de impedir que el se destape y les cuente todo, y lo he logrado, pero creo que solo por hoy. La noche está fría y todos están dormidos, yo sigo dando vueltas sin poder dormirme…

Hace un rato salió el sol y desde que me levanté no he dejado solo a Leo, se que cualquier momento lo aprovecharía para hablar con mis papás. – ¿Usted si quiere que nos vayamos?- – Dejémoslo mejor para la semana entrante, le dije yo.
En ese momento entró mi papá y Leo empezó a hablarle de mis cualidades para luego enterrarle el puñal: Suegro, yo me quiero llevar a su hija a vivir conmigo.
– Ustedes son primos, eso sería pecado

– Pero, Suegro…

– Mi hija apenas tiene quince años, usted quiere es que le sostengan la vejez.

Mi papá se dio una vuelta y se encerró en su cuarto, no volvió a salir hasta que yo me fui.

Mi casa toda era gritos, mi mamá lloraba y mi hermana se golpeaba la cabeza mientras yo empacaba mis cosas en unas bolsas que durante el viaje en moto, hasta la casa donde Leo y yo íbamos a vivir, se rompieron.

Después de salir de Medellín, fueron veinte minutos eternos de entera confusión, yo no sabía por qué estaba haciendo todo eso, pero lo que si sabía era que estaba decidida a no volver a mi casa.

Durante toda esa semana no llamé a mi casa, solo hablé con una vieja amiga de la escuela donde estudié mi primaria y aunque pensé que me iba a reprochar, solo se limitó a decirme, luego de un silencio asesino: Si necesita algo, me llama.


Desde aquel día hasta hoy, han transcurrido casi cuatro años. La cosa no ha sido fácil. Leo en ocasiones no me ha tratado muy bien, y ganas de devolverme no me han faltado. Si usted se va, me pierde. Y con eso he tenido yo para no irme. Hoy tenemos un bebé de tres meses, que me hace sentir que él ya no me quiere.

Las conversaciones con mi amiga han sido importantes para no desfallecer, hace poco vino a visitarme pero no se quedó todo lo que yo hubiera querido. Su vida ya es otra vida, y la mía también.