Lleve el salpicón… Salpicón aseadito… Primero el aseo

mayo 26, 2008

Así nos decía Diego Magno, a propósito de salpicón que decidimos vender durante el bazar organizado por la Mesa de Trabajo de “La Loma”, para ayer domingo.

La odisea comenzó el día viernes cuando nos enteramos de que podíamos “prestar” un toldo para participar en el bazar; y continuó con el debate sobre qué vender en éste.

Deisy, Leidy, Yesenia, la otra Catalina y yo, tomamos la decisión de vender salpicón y obleas con el firme objetivo de recoger algunos fondos para las diversas actividades de ConVerGentes; entre ellas, ir a Campus Party.

Pero ahí venía la otra cuestión: ¿Con qué plata compraríamos las frutas y los desechables para hacerlo?

Fuimos donde Claudia Larrea, una de las madres comunitarias del barrio, y ella con todo el gusto nos prestó el dinero: pero me pagan el martes, nos dijo.

Con “plata” en mano el cuento ya era otro, pero no era suficiente porque se necesitaba quien fuera por tanta fruta. El papá de Yesenia nos hizo el favor, y el sábado en la tarde llevó la fruta a la casa de Deisy.

Diego, Yesenia y yo, teníamos compromisos durante la tarde del sábado, así que la “picada” de la fruta tuvo que dejarse para las horas de la noche.

El clima estaba literalmente horrible: llovía durísimo, tronaba, hacía mucho frío; pero de todas formas debíamos cumplir con el deber. A las 7:00pm pasadas empezó la función. Todo era motivo de risa, Yesenia insistía en contar una tal historia de los somalíes, pero no la contaba; la mamá de Deisy se antojó de mango, y pues mi fruta en cuadros era de todo menos eso.

Terminamos a las once, y cada cual se fue para su casa…

A la mañana siguiente, es decir ayer, debíamos terminar de hacer el salpicón, “armar” el toldo, y pues vender, vender, y seguir vendiendo.

Fue una jornada extenuante. La mayoría tuvimos que permanecer de pie desde las 9:00 am hasta ya pasadas las ocho de la noche y el clima no estuvo muy bueno que digamos, así que nos tocó aguantar frío y una que otra llovizna.

Las ventas no estuvieron del todo mal. Las nuestras fueron unas de las más movidas, y pues finalizado el día ya habíamos saldado la deuda (que era lo que más nos preocupaba); y aunque las ganancias no fueron muchas quedaron: cansancio, piernas cansadísimas, una que otra oblea, un tanto de salpicón, y pues la satisfacción del deber cumplido.

Lo único para la lamentar, de tan loca jornada, fue la ausencia de varias personas que tenían conocimiento de lo que pretendíamos realizar y pese a eso no dieron señales de vida durante todo el tiempo que duró el bazar. Una muestra de total indiferencia frente a lo que realizamos, y una actitud que deja mucho que desear.

Pd.  Tuvimos la intención de tomar fotos, pero no conseguimos cámara. Hablé con una de las oganizadoras del bazar y me dijo que me facilitaría algunas. Espero que sea cierto para poder mostrarlas por aquí.

Pd. 2: El animador del bazar promocionó nuestro salpicón diciendo que lo hacíamos en Pro de Suso y él estuvo por allí y también le tocó salpicón pero gratis claro está.

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