Más cosas para contarle II

agosto 27, 2008

Si, no se asombre. Soy yo de nuevo… escribiendo como la idiota que siempre he sido para usted.

– ¿Qué no siga?

Si sigo, sigo escribiendo porque escribir es mi feliz escapatoria…

Sigo escribiendo porque si usted es culpable de su miserable existencia, yo también lo soy de la mía. Y siendo las cosas así, yo veré que hago con mi lápiz…

…De el puedo hacer salir los más bellos escritos, las más crudas palabras, la más sublime historia, y  hasta… esto.

Ah… y no se asombre tanto; que mi mas fiel compañero de batalla, siempre escribirá lo que el corazón necesite para descansar.

Pd. Más cosas para contarle I

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Más cosas para contarle…

mayo 20, 2008

Bueno, hoy vuelvo a dirigirme a usted porque me da la gana de hacerlo.

Usted caminará por las calles de la ciudad que le alberga; sin saber que mientras usted piensa en nadie, yo me encuentro en clase de ocho con rabia, mucha rabia, porque estoy en este salón sin querer estarlo, escucho una clase que no quiero escuchar… Y como se dará cuenta, estoy en todas partes menos aquí.

La impotencia me alberga. Quisiera correr, gritarle barrabasadas al mundo y darme el lujo de no ser tan buena… También quisiera que tanta ira hacia usted saliera, y luego de eso, sentirme de nuevo viva.

Y aunque sé que a usted no le importará nada de lo escribo, lastimosamente el destinatario seguirá siendo: USTED.


Hoy le contaré otra cosa

mayo 19, 2008

En vista de que usted no puede responder a mis escritos, hoy he decido contarle otra cosa:

Ya que usted no está en capacidad de defenderse, de ahora en adelante yo escribiré y usted leerá.

Sé que es algo desigual, pero por el momento no se me ocurre nada que nos ponga en igualdad de condiciones. ¿Se da cuenta cómo es la vida de injusta? Ahora el que hará el papel de idiota será usted.


Yo le quiero contar una cosa.

mayo 16, 2008

Si. A usted que no me conoce y me llama cuando está aburrido, no tiene nada que hacer o simplemente no hay otra idiota que le escuche; le quiero contar una cosa:

Ayer, cuando leí su mensaje,  estaba dormida y soñaba que nunca lo conocería porque sus cobardes mentiras habían hecho que yo ya no creyera en sus absurdas palabras.

Ayer, cuando en medio de aquel sueño yo me disponía a convertir mi corazón en piedra, trataba de evitar el frío de la noche, y me encontraba llena de rabia por descubrir sus mentiras; usted me escribió y se tiró la historia.


Espero

abril 19, 2008

Hoy le escribo a usted para decirle que espero su llamada.

Espero su voz, que sale de los labios de un rostro que no conozco, como inigualable esperanza que se lleve la melancolía que invade mi alma de un profundo y asesino dolor.

Si, espero su voz, pero esta noche usted llamará y a mi alma no le pasará nada.

Quien ya no lo espera,

Catalina.