Jugando ajedrez con Kevin

mayo 23, 2008

Ayer visité la biblioteca luego de llevar varios días sin hacerlo.

Al poco rato de haber llegado, un niño de más o menos siete años me preguntó que si podía jugar ajedrez con él… Le dije que sí sin saber que ese “pequeño juego” sería toda una aventura.

Debo reconocer que subvaloré al muchacho y no pensé que supiera jugar ajedrez; pero pronto pude comprobar lo contrario: No era el más experto, pero si se defendía.

Kevín (como se llamaba el niño), resultó ser toda una cajita de sorpresas… Lo había visto varias veces en la biblioteca haciendo esfuerzos por leer, pero nunca me lo imaginé jugando ajedrez. ¿Quién quita que se encarrete con el Ajedrez y resulte todo un campeón de ese juego?

Definitivamente volver a jugar ajedrez después de muchos años de no hacerlo,  y más con un niño, me permitió comprobar una vez más que los niños son un mundo completamente distino, y que sin duda alguna a veces deberíamos ser como ellos y olvidarnos de rencores, de odios, de afanes y todas esas pendejadas que hacen añicos el alma.