Andan lloviendo pensamientos

diciembre 10, 2010

A veces me siento y hago un pare diciéndome que estoy cansada. Claro, habrá gente que diga que está más cansada que yo pero son mi cansancio y mis pensamientos. Esos que todos vivimos de acuerdo a nuestras propias realidades y que sería injusto comparar.

Pensamientos que me llevan a este lugar o a aquel otro. Los que recuerdan miradas. Los que van imaginando lo que hay detrás de las que se ven por ahí: Las del metro, las del que atiende en la cafetería, la del conductor, la de la señora conectada a sus audífonos, la de la niña gritona, la del adolescente tímido. (Porque si algo es cierto, es que la tristeza, el enojo, la resignación, la alegría, la esperanza, y cosas por el estilo, tienen un alto poder de salirse por el iris, bordear la córnea y adornar los párpados).

De los pensamientos pasa uno a la sonrisa, al espasmo o a veces al llanto. El pensamiento se transforma energía y se va yendo por las venas como si de pensamientos solos viviera el hombre.

Andan lloviendo pensamientos. Andan gotereando recuerdos.

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Caminando

febrero 20, 2010

Camino por la calle viendo en los ojos de las personas, las ausencias de las que estamos llenos. Sí, lo no logrado, la frustración, incluso la rabia no se ocultan tras el iris de ningún ojo. Por el contrario, se apropian de ellos reflejando las tormentas que se llevan detnro.

Sigo caminando y me encuentro con unas manos. Las mismas que han saludado, se han despedido, han escrito, acaraciado (o han sido simplemente manos).

Las manos dan maravillosa vida con solo palpar. Renuevan, dan energía, dan… vida.

Pero no, me gustan mas los ojos y defnitivamente me quedo con las miradas de cuando voy caminando. Con las que me dejan ver que aquella ha llorado, está cansada,  furiosa, enamorada o intranquila. También con esas que dejan ver el trabajo de aquel, el agotamiento del otro, la tristeza del de más allá y la guerra de tal y pascual.

Pascual vive en la esquina, tiene ojos y tiene manos pero está muerto.