No más amores que matan

agosto 21, 2013

ImagenA mi no me cabe en la cabeza que en este mundo sigan sucediendo actos tan prehistóricos como la muerte de una mujer a manos de un hombre que antes ha dicho amarla. Y esta vez la víctima fue Nataly Palacios, compañera de 5 arduos años de universidad.

No es que compartiéramos en todos los espacios académicos pero sí que conocí su lucha diaria y la última vez que cruzamos palabras ambas estábamos exhaustas, llenas de ojeras y medio hartas del mundo. Después de verbalizar todo eso, con una súper sonrisa me dijo: “Ahh, yo estoy muy cansada, pero puedo”. (Y pudo. A escasos meses de la graduación ya se encontraba ejerciendo como Trabajadora Social).

El fin de semana pasado su (muy mal llamado) novio la apuñaló y al día siguiente salió de la ciudad. Hoy en teoría está en una cárcel en otra ciudad del país pero su defensa pretende argumentar que padece de una enfermedad mental y por eso cometió el asesinato.

¿Hasta cuándo la impunidad seguirá reinando alrededor de los mal llamados crímenes pasionales? Duele mucho ver la lucha de una mujer tan enérgica cegada en nombre de algo que sin duda no es amor. Da miedo, el riesgo de impunidad ante el argumento de una enfermedad de la cual seguramente el hombre este no tiene la más remota idea. Abruma que hechos como estos nos hagan ver a cada hombre como un potencial asesino como me sucedió hoy en el metro cada que veía parejas “enamoradas”.

Que no hayan más Nataly en esta ciudad ni en ninguna otra. Y que no se qué, obligue a esta cultura loca, traqueta y enferma, a enseñarle a los hombres que se debe pensar con el cerebro y no con el pene.

¡Descansa en paz, mujer!