Una noche y un café

junio 20, 2008

En el café de la esquina a ella le pasaban lentas las horas mientras la luna, que se ocultaba tras una nube, confirmaba lo que ella ya sabía desde que el día había comenzado: la noche llegaría con una amargura, con un nuevo sinsabor, con una nueva lágrima, con un nuevo dolor…

El café, su más fiel compañero de batalla, no le supo a nada… (Tal vez por esos presagios de que no habría luz de día para ella).

La noche, su más grande enemiga, hoy se revisitió de crueldad y fue la cómplice de un vil asesino que terminó por llevarse, suspiro tras suspiro, la vida de quién llena de miedo decidió agrederse a sí misma.