Lo que hace un viaje

agosto 1, 2008

Bueno… Vuelvo por estos lados tratando de pasar la amnesia.

Les comento que hace un rato le contaba a algunos de los querídisimos ConVerGentes cuales fueron los temas abordados en la maravillosa CuMbRe de Global Voices en Budapest, realizada hace ya un mes, y de la cual tuve el bello placer de participar.

Mientras les hablaba de las temáticas recordaba con nostalgia todo lo que hubo detrás de dicha experiencia.

Recordaba la forma en la que me enteré del “Premio”: Vía Chat con Don Álvaro, y posteriormente a través de un correo de David.

Recordé que no me la creía, que Don Álvaro me preguntaba vía chat si sí estaba contenta y yo no encontré la forma de hacerle llegar hasta Noruega un sí que abarcara tanta emoción.

También volvió a mi mente las “chateadas” y el “sufrimiento” con Medea debido al proceso de visado, y mis incalculables nervios al pensar que en algún momento todo se podía dañar.

Y como no mencionar el momento en el que inicié a preparar mi exposición en PowerPoint… y los viajes a Bogotá que en ocasiones resultaron pesados… y la primera vez que me senté en la silla de un avión.

Ahhh … y cuando desde los cielos supe que Venezuela se acercaba… cuando pisé “tierra” alemana y luego Húngara.

No se puede escapar el oscurecer tipo nueve de la noche debido al verano húngaro, la emoción de ver el Río Danubio y caminar por una ciudad tan bella.

Mucho menos se puede olvidar las esperas de 4, 6 y hasta 9 horas en Aeropuertos, que Avianca extravió mi maleta, que el sueño me cambió, que compré un tortuga peluche, un reloj, chocolates… que en ocasiones deseé no llegar a mi casa.

¿Cómo no recordar?  Recordar es vivir… Recordar hace que los ratos amargos no lo sean tanto… y hasta hace que uno no se vaya desahuaciado de este mundo.

Recordar, recordar, recordar… Recordar hoy me hace querer agradecer de nuevo a todos los que hicieron y hacen posible mi participación en uno de los proyectos más bellos de Rising Voices.

Recordar hoy es mi “arma” para vivir.

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