De nuevo: Suso

agosto 6, 2008

Bueno, les cuento que por aquí escribí algo sobre la situación de Suso…

La último es que ha aparecido uno de sus sobrinos y ahora desea tomar poseción del terreno donde se encuentra su casa… La historia completa: aquí


Suso nos ha puesto a trabajar

julio 22, 2008

Suso, literalmente, nos ha puesto a “voltear”…

Ya hace un buen rato que en ConVerGentes se publicó su historia; y desde ese día hasta hoy nos ha puesto a girar entorno suyo…

Primero, fue el día de su cumpleaños 78, en el que algunos de los CVG nos reunimos para obsequiarle un radio en el cual pudiera escuchar música..

Luego fueron las madres comunitarias las que se unieron a nosotros y elaboraron tamales, una comida muy colombiana, para venderlos y recoger fondos para iniciar las obras de construcción de una nueva casa para el.

Con el dinero recogido se hizo una viejoteca; y con el de ésta, se adquirieron algunos materiales que hoy por hoy están transformados en parte de una casa nueva y digna para Suso.

Aunque el proceso ha sido largo, todavía están los ánimos dispuestos para culminarlo y recibir con agrado el día en el que la nueva casa esté totalmente construida y podamos contarles que Suso ya tiene las llaves de una nueva realidad.


Lleve el salpicón… Salpicón aseadito… Primero el aseo

mayo 26, 2008

Así nos decía Diego Magno, a propósito de salpicón que decidimos vender durante el bazar organizado por la Mesa de Trabajo de “La Loma”, para ayer domingo.

La odisea comenzó el día viernes cuando nos enteramos de que podíamos “prestar” un toldo para participar en el bazar; y continuó con el debate sobre qué vender en éste.

Deisy, Leidy, Yesenia, la otra Catalina y yo, tomamos la decisión de vender salpicón y obleas con el firme objetivo de recoger algunos fondos para las diversas actividades de ConVerGentes; entre ellas, ir a Campus Party.

Pero ahí venía la otra cuestión: ¿Con qué plata compraríamos las frutas y los desechables para hacerlo?

Fuimos donde Claudia Larrea, una de las madres comunitarias del barrio, y ella con todo el gusto nos prestó el dinero: pero me pagan el martes, nos dijo.

Con “plata” en mano el cuento ya era otro, pero no era suficiente porque se necesitaba quien fuera por tanta fruta. El papá de Yesenia nos hizo el favor, y el sábado en la tarde llevó la fruta a la casa de Deisy.

Diego, Yesenia y yo, teníamos compromisos durante la tarde del sábado, así que la “picada” de la fruta tuvo que dejarse para las horas de la noche.

El clima estaba literalmente horrible: llovía durísimo, tronaba, hacía mucho frío; pero de todas formas debíamos cumplir con el deber. A las 7:00pm pasadas empezó la función. Todo era motivo de risa, Yesenia insistía en contar una tal historia de los somalíes, pero no la contaba; la mamá de Deisy se antojó de mango, y pues mi fruta en cuadros era de todo menos eso.

Terminamos a las once, y cada cual se fue para su casa…

A la mañana siguiente, es decir ayer, debíamos terminar de hacer el salpicón, “armar” el toldo, y pues vender, vender, y seguir vendiendo.

Fue una jornada extenuante. La mayoría tuvimos que permanecer de pie desde las 9:00 am hasta ya pasadas las ocho de la noche y el clima no estuvo muy bueno que digamos, así que nos tocó aguantar frío y una que otra llovizna.

Las ventas no estuvieron del todo mal. Las nuestras fueron unas de las más movidas, y pues finalizado el día ya habíamos saldado la deuda (que era lo que más nos preocupaba); y aunque las ganancias no fueron muchas quedaron: cansancio, piernas cansadísimas, una que otra oblea, un tanto de salpicón, y pues la satisfacción del deber cumplido.

Lo único para la lamentar, de tan loca jornada, fue la ausencia de varias personas que tenían conocimiento de lo que pretendíamos realizar y pese a eso no dieron señales de vida durante todo el tiempo que duró el bazar. Una muestra de total indiferencia frente a lo que realizamos, y una actitud que deja mucho que desear.

Pd.  Tuvimos la intención de tomar fotos, pero no conseguimos cámara. Hablé con una de las oganizadoras del bazar y me dijo que me facilitaría algunas. Espero que sea cierto para poder mostrarlas por aquí.

Pd. 2: El animador del bazar promocionó nuestro salpicón diciendo que lo hacíamos en Pro de Suso y él estuvo por allí y también le tocó salpicón pero gratis claro está.


¿Madre solo hay una?

mayo 12, 2008

El segundo capítulo de la historia de “Suso” se empezó a construir el miércoles 6 de febrero con la demolición de lo poco que quedaba de su vivienda.

Desde ese día hasta el domingo 10, las labores giraron entorno a esos muros que separaban a “Suso” de una “buena” calidad de vida. Mientras unos trabajan en las labores físicas, derrumbando, otros nos hemos dedicado a cosas más relacionadas con la gestión en busca de recurso. Obras físicas, envío de correspondencia solicitando colaboración, recorridos por el barrio realizando el tradicional perifoneo, comunicados dirigidos a la comunidad informándoles sobre el proceso, y presencia al final de las misas solicitando donaciones en efectivo; son tareas que hoy unen a un grupo de muchachos que quiere cambiar una historia que pese a ser contada reiteradas veces se niega a convertirse en leyenda, en historia que todo el mundo cuenta pero nadie cree.

Las primeras donaciones llegaron el domingo siguiente al inicio de las obras, sin embargo se necesitan mas manos y más voluntades que unidas logren hacer el sueño de un “viejo” realidad.

Aunque nos hemos encontrado con reacciones a favor y otras que no están tan de acuerdo con lo que pretendemos realizar, considero que el horizonte es esperanzador y se encuentra lleno de voluntades; esas que se unen a las de unos muchachos que sin querella alguna han venido dedicando su tiempo luego de llegar de estudiar, para desde sus pocos conocimientos de construcción, levantar unos muros que separen a Don Manuel de una vida de pesares.

Por ejemplo, con sentimiento y pensamiento de madres, las Madres Comunitarias de la Asociación Loma Hermosa se han unido a nuestra idea de ayudar a “Suso”, y lo han acogido como hijo de la comunidad de la Loma, que a sus 78 años necesita de madres e hijos que hagan patria contribuyendo a que el sienta calor de hogar bajo un techo propio y digno.

Para ello, con picos, palas y botas, ó delantal, tenedor, cuchillo y cucharas; se han encaminado periódicamente en la demolición de la vieja casa del “Viejo Suso” y en la preparación de comidas para los trabajadores que han donado su tiempo y junto con ellas han acomodado uno a uno los adobes que al juntarse están construyendo el segundo capítulo de esta historia; y buscan entre las ruinas de una vieja casa, las llaves de un nuevo y esplendoroso amanecer.