Sentada

enero 22, 2011

Cuando yo me siento en esta orilla las cosas pueden estar andando tan bien como mal. Significa que tengo los pensamientos tanto en la nada, como en el todo.

Cuando yo me siento en esta orilla significa que he desaparecido entre una cantidad de sentimientos y he pasado por estados de muerte que dejan el alma ninguneada, cansada, exhausta, rota.

Cuando yo termino sentada en esta orilla es porque he tenido que irme al planeta de los ensimismados. Con seguridad, irse es una forma de poder volver.


3 de Junio de 2010

junio 3, 2010

A veces la vida nos pasa por agua y fuego y salimos tranquilos y llenos de bendita serenidad. Agotados del camino, sí, pero cargados de aprendizajes…

Otra veces no sucede tan tranquilamente y entonces la llama se quiere extinguir sin explicación alguna (ni para uno mismo ni para los demás) y pareciera que todo estuviera al revés. Momentos justos para que alguien se tome el tiempo de escucharte porque no tienes energía para dar. Antes necesitas recibirla. La pregunta es: ¿Nos tomamos el tiempo de preguntarle al otro por sí mismo y no por el cumplimiento de lo que se supone es su vida?

Ahí está la muerte: Lee el resto de esta entrada »


Para los que estamos llenos de ausencias

mayo 13, 2009

Para los que estamos llenos de ausencias ofrezco mucho para leer y mucho para escribir. Les pongo sobre la mesa un día que comienze a las 4 de la mañana (con hermoso amanecer garantizado) y que termine a eso de las 12:30 de la noche.

Además, para los que estamos llenos de ausencias también ofrezco proyectos aquí y allá dándoles la garantía de que solo se encontrarán con personas buenas.

Me adueño del viento y también se los brindo porque a mí ya no me sirve: Solo me trae el recuerdo de quien fue y ahora no es. Todo el susurra la voz que ya no oigo y dibuja el rostro que ya no veo.

Claro, y si a los que estamos llenos de ausencias también se les antoja un poquito de esperanza… pues que vuelvan la semana entrante!


Se espera

abril 23, 2009

Se espera que la lluvia pase. Se espera que los vientos lleguen. Se espera.

Alejandra Pizarnik

Cuando yo era aún muy niña soñaba. Soñaba que viajaba en un avión y en otro, que conocía este y aquel país, que hablaba cantidad de idiomas, y que mis satisfacciones estaban dadas del ir de un lugar a otro mostrándole a los demás que se nos ha olvidado lo más importante: Ser humanos.

Si, cuando yo era niña solía hablar mucho con mis profesores y compañeros de escuela primaria… “Arreglábamos el mundo” en un salón de clases.

Hablamos de lo uno y de lo otro. Y en la inocencia característica de quienes aún no saben muy bien que es eso de “ganarse el dinero”, pensar en casa, comida, servicios, esparcimiento, etc; el juego era el de la competencia.

¿Quién lo está diciendo mejor? Solíamos preguntar, y se imaginarán los disgustos que se generaban porque ni a unos ni a otros nos gustaba “perder”.

Hoy en día las cosas no han cambiado mucho. Aún sueño. Sueño que voy de un país en otro y que no existe nada por lo cual preocuparse. Solo por la preservación de los lazos de sincera amistad y aprecio.

Aún conservo esos firmes deseos de cultivar mi camino en sitios distintos a la tierra que me vió nacer y que tanto aprecio. Aun vive en mí la idea de un mundo mas amable para todos, en el que las palabras no sean usadas para herir.

Los sueños!!! Los sueños siempre serán mi hilo con la vida.

La diferencia entre el ahora y el antes es el arrullo mi madre, la presencia de amistades sinceras, y ante todo la ausencia de tantos miedos.

Cuando cumplí mis 18, alguien (que tuve la maravillosa fortuna de conocer tiempo después en Budapest), me escribió una frase que nunca se me va a olvidar y decía que su vida había mejorado a partir de esa edad. La mía si que ha mejorado (en eso si que no te equivocaste querida Solana); pero me ha puesto nuevos retos, dilemas por resolver, y a cargo de múltiples ocupaciones que disfruto con toda la gratitud del mundo, y que sin embargo se me vuelven una maleta pesada y confusa cada que la más leve insinuación de miedo aparece.

Y no es tanto el miedo. Siempre he dicho que los miedos son infundados y creados… Son la impotencia y la tristeza que aparecen cuando pienso en mis confesiones. En esas que paradojicamente se han convertido en una pensadera ahora que llego a mi juventud.

Mis sueños siguen intactos querida madre y cerca está mi hora para convertirlos en realidad. El arrullo seguirá intacto en mi mente ahora que con mi vuelo deseo buscar otros rumbos…

Madre, hermanos, amigos y todos con los que la vida me ha encontrado: Hoy quisiera también volver a ciertos puntos de la historia solo para pedir perdón a aquellos con los que me he equivocado; ya que el errar es de humanos y si algo me hace humana son mis sueños.

Oh Pandora, no dejes escapar lo único que hoy permanece: La esperanza. Tampoco dejes que por esas cosas que pasan pierda la valentía de seguir luchando.

“Se espera que la lluvia pase. Se espera que los vientos lleguen. Se espera” (Pizarnik)

PD. La imágen aquí.


Caminantes

marzo 19, 2009

Ayer vi a los caminantes: a los indiferentes, los miedosos, los valientes, los cansados, los enamorados, y los desahuciados.

Ví como sus pasos se convertían en fino polvo al contacto con el inmediato y fugaz presente. Descubrí que a la mayoría el pasado no le servía de nada.

Aún no terminaba de observarlos y el futuro ya se apropiaba de aquel presente, ahora convertido en pasado, mostrándole a cada cual las consecuencias de sus actos.

Continué contemplando el futuro,  hasta el instante en el que la muerte decidió cambiar el camino de los indiferentes, los miedosos, los valientes, los cansados, los enamorados, y los desahuciados.


Renunciación

mayo 28, 2008

Son las 12 de la noche y el titac del reloj no deja de sonar mientras ella se encuentra sentada en la vaguedad de sus pensamientos.

Su niñez no vió salidas al parque y mucho menos suficientes muñecas, los quince nunca llegaron, y ser la mejor de la familia no le sirvió de nada.

La moral y las buenas costumbres solo la convirtieron en una máquina de acciones “correctas”, en una tocadita, en una estúpida, en idiota que habla y luego no sabe que dijo; la transformaron en un ser insoportable, en una especie de monstruo desagradable, incluso para sí misma. La condenaron a ser la única habitante de una urna de cristal que la hizo imperturbable, intocable, inamomible.

Hoy, le pueden decir deshauciada, desgraciada, desdichada y hasta insultarla… Díganle lo que quieran, aunque no sirve de nada, porque ella morirá con las últimas líneas de este escrito.


¿Qué es la muerte?

marzo 13, 2008

dandelion_dispersing_seeds_pennsylvania.jpg

Ayer, visité el museo cementerio San Pedro.

Nunca antes había ido a un cementerio, y sin duda alguna eso influyó mucho en la impresión que dicha visita me generó.

Leer las frases que las personas dejan a sus muertos, ver las fechas de las muertes, y a una señora que con tres golpes en la lápida pretendía llamar a su ser querido para que viniera del más allá, o tal vez del más acá, produjo en mi un sin número de sentimientos encontrados entre los que predominaban las ganas de llorar…

Pude ver varias bóvedas vacías y destapadas y eso me hizo pensar en que tarde que temprano todos vamos para “el hueco”, como dicen por ahí. Es como si la soledad de aquellas tumbas hablaran y le dijeran a quien las ve sí sabe lo que realmente es la muerte…

Muerte no es estar en un “cajón”, muerte es tener el cuerpo vivo y un alma llena de desiluciones, como se que la tienen algunas personas, que queriendo estar vivas hoy están muertas.

Pd. La foto aquí.